Tenrikyo, la secta más poderosa de Japón
Como siempre, para conseguir información de la forma más fidedigna posible, me presenté personalmente en el Santuario, conocido como Oyasato ( Hogar Paterno) y fingí estar interesada en pertenecer al culto. En seguida, me preguntaron de donde era, y cuando dije que era española, me trajeron a uno de los sacerdotes que hablaba perfectamente español ya que había estado extendiendo la religión en sudamérica y me explicó durante varias horas en que consistía el culto, mientras me enseñaba los lugares más característicos del lugar. Mientras paseábamos ví muchos fieles (sobretodo mujeres de todas las edades) con gamuzas en las manos y en las rodillas, arrastrandose por todo el complejo para, a su paso, abrillantar la madera del suelo, según me comentaron, eran pecadores en busca del perdón. Al final me dio los libros que pueden ver en la foto inferior, también traducidos al castellano en su totalidad.
La tenrikyo, es considerada la Secta más influyente en Japón (si no consideramos las religiones reconocidas). Prácticamente toda la ciudad homónima gira en torno a la Tenrikyo y esta habitada por fieles al culto, que además es administrador de varias asociaciones, museos, escuela, sempresas y de una de las universidad privadas niponas más conocidas.Encontré muchos paralelismos entre este culto y la religión cristiana, hasta el punto de que, según me contaron, la relación entre Tenrikyo y la Iglesia Cristiana son bastante buenas, incluso algunos creyentes practican ambas religiones.
Habría mucho de lo que hablar, pero tampoco desearía extenderme en detalles teológicos.
Agregar que, este culto, que mueve una gran cantidad de dinero, solo puede ser administrado (según orden divina) por la línea de descendencia directa de la fundadora. También es curioso, que se reciban cantidades millonarias en donaciones destinadas a cuidar la casa de la fundadora (dentro del santuario) donde se supone que aún vive su espíritu.
Les dejo con este vídeo de las fiestas de verano de esta ciudad, gestionadas , por supuesto por la Tenrikyo.



















